El Camino después de la GuerraVideo con el Testimonio de un Sobreviviente durante y después de la Guerra

La esposa de un pescador y su papel vital como ama de casa

Sra. Hatsuko Otomo

Año de nacimiento:1935

Lugar de nacimiento:Pueblo de Yonaguni

Ataques aéreos en Kubura

Yo cursaba el tercer año en la Escuela Nacional en el momento de la Batalla de Okinawa. El primer ataque aéreo (el «ataque aéreo del 10 de Octubre»), fue tan aterrador que pensé que iba a morir. En ese momento, mi padre estaba ausente porque estaba convocado por la Fuerza de Defensa, y mi madre estaba llevando provisiones a un refugio de evacuación que construimos en el campo. Mis padres estaban ausentes cuando comenzó el ataque aéreo, así que huí cargando a mi hermana en la espalda. Tan pronto como lleguamos a la entrada de una cueva de refugio sobrevoló un avión militar estadounidense. Mientras todos estaban en un estado de caos, mi hermana y yo entramos a la cueva, lo que nos salvó. Durante el ataque aéreo, pude escuchar el sonido de una aeronave, y cuando me di la vuelta, los aldeanos estaban levantando las manos gritando «¡Banzai! (¡Hurra!)». Los guardias salieron al patio y gritaban: «es un avión amigo (japonés)» Pero de repente, el supuestamente avión amigo abrió fuego, así que todos corrieron a esconderse. Escuché que algunas personas quedaron atrapadas entre los árboles.

Nuestro pueblo fue completamente quemado por bombas incendiarias. Nuestra familia había construido un refugio de evacuación en nuestro campo, así que nosotros nos refugiamos allí. Dado que habíamos construido un refugio antes de tiempo, nosotros pudimos sobrevivir. Otras personas se refugiaron en cuevas y otros lugares. Muchas de las personas que murieron de malaria fueron las que evacuaron a las montañas. Mis padres ayudaban a transportar los cuerpos de los que murieron de malaria, y también ayudaban con los funerales.

Como mi madre había plantado muchas patatas dulces en nuestro campo, no hubo escasez de comida en el refugio. Además, mi padre era pescador así que cuando los barcos desembarcaban, recogía algunas algas marinas y productos enlatados de la carga y los llevaba a casa para compartirla con mi familia. Como cultivamos patatas dulces en nuestro propio campo, no tuvimos muchos inconvenientes con la comida.

Las clases a veces se llevaban a cabo incluso durante los ataques aéreos. Había un profesor de Kubura. Había un lugar donde fluía agua de manantial cerca de nuestro campo, y cerca de ella había una cueva. Algunos de los estudiantes de la zona se reunían allí, el profesor también venía de vez en cuando así que todos estudiábamos allí juntos. Las clases no se llevaban a cabo con tanta frecuencia.

En cuanto a mis sentimientos cuando terminó la guerra, aunque nuestra casa se convirtió en un campo quemado, pudimos construir una nueva casa, y para cuando nos mudamos del refugio, sentí que la guerra había terminado en mi aldea y que había vuelto a casa. No pensé en la escuela. Toda mi familia estaba bien y eso fue suficiente. Durante la guerra, muchas veces entramos en pánico por los proyectiles de artillería que volaban frecuentemente hacia nosotros. También evacuamos a las montañas para escapar de los disparos navales. Cosas así sucedieron numerosas veces, pero afortunadamente todo llegó a su fin.

El fin de la guerra y la era del auge

Inmediatamente después de la guerra, la población de la aldea de Kubura había disminuido porque hubo personas que también murieron de malaria. En la escuela, había una estructura con techo de paja. Creo que la escuela comenzó cuando yo estaba en el cuarto grado de Primaria.

Menos de un año después de la guerra, comenzó la «era del auge». Durante la «era del auge» la aldea de Kubura estuvo muy animada. Mi padre y otros «Uminchu» (pescadores) salían al mar para pescar. Menos de un año después del final de la guerra, creo, había comenzado el comercio con Taiwán. Iban a Taiwán en un barco que estaba haciendo «pesca con arpón». También, habían muchas personas que venían de fuera de la isla para trabajar en Kubura. Construyeron un gran bote llamado «Sampán». En aquellos días, cuando la marea estaba baja, los barcos no podían entrar ni salir del puerto libremente entonces, detenían los barcos en alta mar y transportaban las cargas utilizando botes sampán. Había mucha gente y el ambiente era muy animado. Después de la guerra, no había comida y era un momento difícil prácticamente en todas partes, pero en la aldea de Kubura, la falta de comida no era ningún problema. El ayudar a transportar un solo equipaje era suficiente para conseguir algo de comida. Incluso los niños de alrededor de 5 o 6 años ayudaban a cargar algun equipaje. No creo que una era como aquella vuelva a sucecder.

La aldea de Kubura llena de vida

Habían muchas gallinas, y mucha gente criaban sus propias gallinas. En la aldea, kamasu (sacos de cáñamo) rellenos de arroz se apilaban por todas partes. También había kamasu (saco) de frijoles azuki. Comparado con otros lugares, en Kubura, vivíamos con tal lujo (con respecto a comida) que se dice que hasta las gallinas no comían el arroz que caía al suelo. Muchas de las casas fueron utilizados como casas de huéspedes, alojando a personas de Taiwán y de la isla principal de Okinawa. Llegaron muchos suministros desde la isla principal de Okinawa. De la isla principal de Okinawa, llegaron suministros militares estadounidenses, como abrigos militares, mantas, y ropas de trabajo de color caqui. Entre los suministros de Taiwán, llegaron verduras y frijoles, como frijoles adzuki, y brotes de bambú secos. Comimos tantos brotes de bambú secos hasta el punto de que nos cansamos de consumirlos. Hervíamos los brotes de bambú secos para comerlos. También había fideos de arroz, fideos de almidón de frijol, sardinas, azúcar gruesa coloreada, azúcar blanca, y bolitas de caramelo, así que la comida era abundante. También llegó el «mizu-ame» (caramelo de agua, o jalea de milo). La jaea de milo se vendía untada en una especie de pincho de bambú.

En ese entonces, esa área se llamaba «Yataimise-Gwaa (calle de puestos)», y habían decenas de puestos, cada uno con un techo del tamaño de dos tatamis. El área estaba llena de puestos y era un mercado operado por la comunidad. La gente venía de varios lugares como Naha, Itoman, Miyako para hacer negocios. Muchas personas se casaron aquí. Habían muchos restaurantes en una colina cercana desde aquí, y allí también había un teatro. Donde antes estaba la Fábrica de Bonito Seco Hatsuda, había un teatro con cortinas. Actuaciones de «Watabuu Show (espectáculo cómico musical)» se llevaron a cabo allí. También escuché que Kojiro Onaga y su compañía (actores teatrales de la época) llegaron a la aldea de Sonai en la isla Yonaguni poco después de la guerra.

Habían niños pequeños trabajando como portadores de equipajes. En aquella época se podía conseguir comida si ayudaba a portar incluso un equipaje pequeño, así que en aquella época había de todo. (Durante la era del auge) Yo asistía a la escuela así que nunca he ayudado a portar equipajes. Tuvimos muchos huéspedes en nuestra casa, y yo ayudaba a mis padres. Según lo recuerdo, la era del auge duró solo un par de años. Creo que terminó cuando yo estaba en el sexto grado de Primaria.

Pescadores de Yonaguni en el periodo posguerra

En aquella época, los pescadores se beneficiaban del comercio con Taiwán, y posteriormente, la pesca del Bonito se convirtió en el foco principal de la industria pesquera. Era una época en la que podíamos obtener ganancias pescando bonito, incluso si no podían pescar ningún marlín. Dado que había una fábrica de bonito seco, pescaban bonito, lo que les generaba algunos ingresos. Incluso iban a un caladero llamado Mekura-Zone cerca de Taiwán, para pescar bonito. Se pescaba desde las dos o tres de la mañana. Dado que los barcos de aquella época no eran tan rápidos como los de ahora necesitaban salir muy temprano en la mañana para llegar al caladero. Como el mar se agita en invierno, creo que iban a pescar cerca de Taiwán sólo hasta alrededor de Octubre.

Trabajando con mi esposo, un pescador

Cuando nos casamos, mi esposo era pescador de bonito. Luego comenzó a pescar con arpón para marlín. «omo mi esposo estuvo pensando en trabajos futuros de varias maneras, contrató a un capitán y siete a ocho marineros para él encargarse de otros negocios. Iba a la isla Ishigaki en un bote para comprar hielo, preservaba el marlín capturado en hielo durante unos días, e iba a venderlas a la isla Miyako. Le encantaba el comercio y solía pensar en muchas ideas de negocios. También solía ir a la isla Ishigaki para vender productos. Había comprado un refrigerador prefabricado y un carretón, mi esposo y yo solíamos transportar el marlín juntos.

Era un trabajo duro, pero lo hacía tanto igual como los hombres. Poníamos los marlines en el carretón y los transportaba al almacenamiento para extraer las tripas, y los colgábamos bajo los aleros. Mi esposo solía llevar la cabeza (del marlín), y yo la parte más liviana de la cola. Guardábamos los marlines en el refrigerador hasta que eran vendidos. Cuando nuestro barco llegaba al puerto, inmediatamente transferíamos la carga ya que el barco se desocuparía para llevar hielo. Además, como el barco era demasiado pequeño, compramos un barco nodriza. Mi esposo solía comenzar muchos negocios diferentes, así que yo me enfrentaba con muchas dificultades, porque nuestra familia tuvo muchos hijos.

Transformación de la vida pesquera

Cuando me casé con mi esposo, el tenía dos o tres botes arpones y creo que habían más de 20 de ellos en la isla. Después de la época de auge, los marineros desaparecieron, ya que se iban a trabajar en grandes grupos a la isla principal. Entonces mi esposo vendió sus botes arpones, dado que era el único que quedaba con ese tipo de botes. Creo que otros pescadores estaban en la misma situación. Los barcos de pesca de hoy en día están hechos de plástico reforzado por lo que incluso una persona puede pescar marlín solo por su cuenta. En aquel entonces en Yonaguni, aunque algunas personas continuaban con sus estudios, muchos jóvenes empezaban a trabajar justo después de graduarse de la escuela secundaria. Muchos jóvenes querían ser marineros o cocineros.

Los capitanes tenían que pagar salarios a la tripulación, por lo que era difícil llegar a fin de mes a menos que tuvieran una gran pezca. Trabajaban duro para aumentar la captura total. El capitán tenía que pescar suficientes peces para alimentar a sus siete u ocho tripulantes y sus familias. Los barcos de hoy en día tienen radios, pero en aquel entonces, los pescadores confiaban sólo en la brújula. Hoy tenemos previsiones meteorológicas con la que nos enteramos sobre la altura de las olas. Pero en ese entonces, los pescadores solían salir al mar, siempre y cuando no había una tormenta; y cuando la condición del mar se volvía peligrosa, regresaban al puerto. Si no conseguían evitar el mar agitado para regresar, no tenían más remedio que ir a Taiwán. Si no volvían, teníamos que asumir que habían sido arrastrados por el mar. Mi esposo también se perdió una vez antes de casarnos y fue arrastrado hasta Taiwán. Considerando el flujo de la corriente de la marea, Taiwán era el único lugar donde los barcos pudieran descenbarcar. No había teléfonos en esos días, así que si mi esposo no volvía, no podíamos decir si estaba vivo o muerto. Una vez que salía al mar, nuestros familiares y relativos nos reuníamos y solo orábamos por su regreso sano y salvo. Eso era todo lo que podíamos hacer.

Mensaje para los jóvenes

Lo único que deseo es que toda la gente del mundo se lleven bien. Y que nunca más vuelva a suceder otra guerra. Creo que lo más importante es que todos sean gentiles y bondadosos en lugar de comenzar una guerra. Quisiera que todos los niños crezcan con buen corazón.


La Sra. Hatsuko Otomo aún trabaja como intermediaria en venta de pescado en el puerto de Kubura. Su esposo Tokuzo es dueño de un barco de pesca de marlín y ha sido propietario de numerosos barcos de pesca submarina. Durante el boom económico de la posguerra, el solía navegar desde Yonaguni hasta la costa este de Taiwán y vice-versa.